Refuerzo de pilares deteriorados o insuficientes para recuperar su resistencia original, mejorar la estabilidad del inmueble y prevenir daños estructurales futuros.
Si vives en Altea te ha pasado lo mismo: un día miras la pared y ves una grieta que antes no estaba. O has notado desde hace un tiempo que haces un sonido extraño cuando pisas el suelo.
Son cosas que a veces se dejan solas, por pereza o por miedo a lo que pueda venir. En Altea estamos acostumbrados a que la gente nos llame cuando ya no pueden, y estamos acostumbrados a ser puntuales y evitar grandes sustos.
Soluciones técnicas para reforzar estructuras dañadas o debilitadas, mejorando la estabilidad del edificio y garantizando seguridad, resistencia y durabilidad a largo plazo.
Refuerzo de forjados para aumentar su capacidad de carga, eliminar deformaciones y recuperar la seguridad estructural en viviendas, locales y edificios antiguos.
Refuerzo de pilares deteriorados o insuficientes para recuperar su resistencia original, mejorar la estabilidad del inmueble y prevenir daños estructurales futuros.
Una pared de la fachada se estaba separando y no sabía si era grave. Comprobaron que el movimiento era superficial, lo aseguraron y me explicaron por qué había pasado. Me quedé tranquilo y sin obras mayores.
El techo del garaje crujía cada vez que pasaba el coche. Resultó que una viga estaba mal apoyada desde la construcción. La recolocaron y reforzaron sin tener que cambiar nada. Silencio total desde entonces.
Tenía una grieta que llevaba años parcheando sin resultado. Miraron a fondo y vieron que el problema venía de los cimientos. Reforzaron desde abajo y la pared quedó firme. No he vuelto a gastar en masilla.
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Aquí hay mucho casco antiguo con paredes de piedra que han aguantado siglos, pero también urbanizaciones enteras de los ochenta que empiezan a dar problemas. Sabemos diferenciar una grieta por asentamiento natural de una que esconde un problema gordo. Cuando entramos en tu casa, escuchamos lo que te está diciendo, aunque tú no lo hayas oído antes.
Hay empresas que directamente piensan en picar y tirar. Nosotros miramos si se puede coser, si se puede inyectar, si se puede sujetar sin hacer polvo media casa. En Altea hay muchas viviendas con encanto que merecen cuidarse, no machacarse. Si se puede salvar lo que hay, lo salvamos.
Cuando terminamos, sabrás por qué había grietas, qué hemos hecho para que no vuelvan y por qué lo hemos hecho así. Sin planos complicados ni palabras raras. Nos gusta que el cliente entienda su casa igual que nosotros. Y eso, aquí en Altea, se agradece.
En el casco antiguo de Altea hay muchos muros de piedra que han aguantado décadas pero empiezan a ceder. No se trata de taparlos con cemento y punto, porque la piedra necesita respirar. inyectamos morteros especiales por dentro, cosemos con varillas donde hace falta y dejamos el muro firme sin cambiar su aspecto.
Las casas con vigas de madera son bonitas, pero la carcoma y la humedad las castigan. No siempre hay que cambiarlas todas. Miramos una a una, reforzamos las que se pueden salvar y solo sustituimos las que ya no dan más de sí. La madera buena se queda.
En las zonas de ladera de Altea, los muros que sujetan la tierra suelen ser los grandes olvidados. Hasta que un día revientan. Los saneamos por dentro, mejoramos el drenaje y los dejamos preparados para aguantar los chaparrones sin llevarse por delante la planta de arriba.
Muchos locales en Altea se han reformado quitando paredes para hacerlos más diáfanos, y a veces se cargan pilares o vigas que no tocaban. Cuando eso pasa, el de arriba lo nota. Entramos, calculamos lo que falta y lo reponemos sin cerrar el negocio tres meses.
Trabajamos en las dos. Si está alquilada, coordinamos con los inquilinos para molestar lo menos posible, avisamos con tiempo y ajustamos horarios. Hemos hecho obras con gente viviendo dentro y siempre se puede si hay comunicación.
Sí, podemos ir a las reuniones, explicar lo que hay que hacer, por qué es necesario y por qué salen los precios. A veces la gente se niega por miedo o por no entender. Nosotros aclaramos dudas y eso suele destrabar.
Protegemos lo que se queda, con plásticos y lonas, pero si son muebles pesados o que estorban justo donde vamos a metro mano, mejor vaciar esa zona. Nos adaptamos, pero cuanto más despejado, más rápido y limpio sale todo.
Claro, hablamos con el perito, mandamos informes, fotos y lo que haga falta. Cuanto más claro quede la parte, menos problemas para que el seguro pague. Te ayudamos con toda esa burocracia para que no te líes.
Cuando compras una casa en Altea, heredas también lo que había debajo años antes. Muchas parcelas se urbanizaron sobre antiguos bancales, barrancos rellenados o huertos con tierra movediza. Ese suelo sigue vivo, reacciona a las lluvias, a las sequías, a las vibraciones de las obras vecinas. Nosotros miramos esa historia antes de poner una sola medida, porque un refuerzo bien pensado empieza por entender qué hay dos metros más abajo, no solo lo que se ve en la pared.
Vivir cerca del mar tiene un precio que se paga con los años. El aire salado no solo oxida las barandillas, se mete en el hormigón, alcanza el acero de las vigas y lo va carcomiendo desde dentro sin que nadie lo note. Muchas casas de Altea tienen estructuras que por fuera parecen sanas y por dentro han perdido sección. Cuando intervenimos, no miramos solo lo que falla ahora, buscamos hasta dónde ha llegado ese daño invisible, porque si no lo paras a tiempo, el problema se reproduce en otro sitio.
En Altea hay muchas casas que han pasado por varias manos, reformas de los ochenta, ampliaciones sin licencia, tabiques que desaparecieron para ganar espacio. Eso queda dentro de los muros pero no en los planos. Cuando llegamos a una casa, nunca damos por bueno el papel, abrimos catas, comprobamos qué hay realmente. Porque una viga que tendría que estar ahí puede que la quitaran hace treinta años, y un pilar que parece de carga igual es solo decoración. Y si no lo sabes, cualquier refuerzo que hagas cojea.
La humedad en las paredes no es solo una mancha fea. El agua busca siempre por dónde irse y cuando encuentra un hueco, lo agranda poco a poco. Detrás de una pared húmeda puede haber una viga que se pudre, un cimiento que se reblandece, un muro que pierde cohesión. Nosotros no tratamos la mancha, buscamos dónde está entrando el agua, por qué camino sigue y cómo cortarle el paso. Si solo la tapas, ella vuelve a buscar otro lado y el problema se desplaza.